A lo largo de mi carrera, he sido testigo de la evolución tecnológica y los desafíos que enfrentan las empresas en su búsqueda por optimizar recursos y mantenerse competitivas, y he llegado a la conclusión de que, hoy por hoy, cualquier tipo de industria ha de tener un enfoque centrado en el pragmatismo y este no es posible si no implementamos lo que se denomina la Eficiencia Energética y Eficiencia Operativa en la Industria 4.0.

Lo primero que tenemos que tener claro es que la Industria 4.0 representa una transformación radical en la forma en que producimos, gestionamos y utilizamos los recursos. La convergencia de la automatización, la inteligencia artificial, el Internet de las cosas (IoT) y la analítica de datos ha dado lugar a una nueva era en la fabricación y operaciones industriales. Pero, ¿cómo afecta esto a la eficiencia? Podemos definir los siguientes como los principales objetivos que forman parte de la Eficiencia Energética y Operativa en la Industria 4.0:

  • Automatización: La automatización de procesos y la robótica han mejorado la productividad, pero también han aumentado el consumo energético. Los sistemas de control, sensores y equipos inteligentes requieren energía adicional. Aquí el desafío radica en definir cómo equilibramos la eficiencia energética con la automatización.
  • Big Data y análisis: La implementación de la Industria 4.0 genera enormes cantidades de datos. Si bien estos datos pueden ayudarnos a optimizar procesos, también requieren infraestructuras de almacenamiento y procesamiento que consumen una gran cantidad de recursos. En este punto lo que debemos establecer, de la manera más clara y concreta posible, es cómo llevaremos a cabo este análisis de datos sin dedicar excesivos recursos.
  • Conectividad y ciberseguridad: La interconexión de dispositivos y sistemas es fundamental para la Industria 4.0; sin embargo, esto también aumenta la vulnerabilidad a ataques cibernéticos. La seguridad debe ser una prioridad al implementar soluciones digitales, por lo que debemos hacer hincapié en este apartado para evitar posibles sabotajes y/o robos de información. Evidentemente estas medidas de seguridad aumentadas requerirán de equipos y/o instalaciones que aumenten nuestros gastos, por lo que debemos, igualmente, de definir qué equipos debemos utilizar y cómo optimizar su interoperabilidad.

 

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También tenemos que planificar, para cumplir con estos objetivos, una estrategia de Eficiencia Energética y Operativa que se adapte a las características de nuestra organización, pues no tiene sentido llevar a cabo inversiones que no estén adaptadas perfectamente a nuestras necesidades. Para ello debemos seguir el siguiente itinerario:

  1. Realizar una adecuada Auditoría Energética: Realizar una auditoría inicial y periódica que nos permita identificar áreas de mejora. Esta Auditoría Energética incluirá procesos tales como la evaluación del rendimiento de equipos, la comprobación de la idoneidad de los sistemas de iluminación y climatización que tenemos instalados y comprobar hasta qué punto son óptimos, en lo relativo al consumo energético, los procesos industriales de nuestra empresa.
  2. Optimizar los Procesos: Utilizar datos en tiempo real para ajustar la producción y minimizar el desperdicio. La automatización debe ser inteligente y eficiente, además de adaptarse a nuestras necesidades.
  3. Gestionar nuestra demanda: Mediante la implementación de sistemas de gestión que permitan evitar picos de consumo. Esto incluye también la programación de tareas y la carga equilibrada.
  4. Implantación de energías renovables: Se debe estudiar la idoneidad, o no, de la instalación de equipos fotovoltaicos (como paneles solares) o de sistemas de generación de energía alternativos híbridos. La generación de esta “energía limpia” no solo reducirá nuestra dependencia de la red eléctrica, sino que además minimizará nuestros costes energéticos y hará que la imagen de nuestra marca pueda asociarse a la conservación del medio ambiente, lo que mejora de manera drástica la imagen que de nuestra empresa tienen nuestros clientes, tanto actuales como potenciales.

En definitiva, podemos concluir que la eficiencia energética y operativa dentro de la Industria 4.0 no es un lujo, sino una necesidad, teniendo que ir todo ello de la mano de la optimización de los recursos y de la reducción de costes, junto con la innovación.

Debemos fomentar los avances tecnológicos que mejoren el rendimiento de las empresas, pero sin perder de vista la sostenibilidad, por lo que si necesitas ayuda en este aspecto no dudes en ponerte en CONTACTO con nosotros, estudiaremos su caso y le ofreceremos un servicio personalizado, con las mejores soluciones para su empresa, y te acompañaremos en todo el proceso de mejora de la eficiencia energética y operativa, atendiendo tus dudas y ayudándote en todos los imprevistos que puedan surgir durante el mismo.